domingo, 25 de enero de 2009

La conducción de la cosa política


Nuestra conducción política debe ser virtuosa, en el sentido que debe ser capaz de fijar un rumbo, y en el sentido que luego debe ser capaz de hacer camino siguiendo ese rumbo…

Desconfíe de los países en los que los gobiernos tratan de gobernar junto a una oposición parlamentaria que por encima de todo trata de hacer oposición política… Ello nos muestra una oposición parlamentaria poco inteligente y muy egoísta, así como un gobierno inepto…

La buena conducción política se las arregla para llevar adelante buenos proyectos de consenso, emprendimientos que deben ser bien comprendidos y aceptados por la mayoría de la ciudadanía, emprendimientos que deben ser apoyados casi por unanimidad por todos los partidos políticos con representación parlamentaria…

Y desde estas líneas y en relación a estas cuestiones, modestamente nos permitimos señalar la importancia potencial del proyecto social oportunamente definido y promovido por el pensador catalán Agustí Chalaux de Subirà…

Cierto, muchas de las ideas de este personaje español deberán ser convenientemente adaptadas a las realidades sociales y políticas del entorno en el cual se las intente aplicar…

Cierto, en la concepción de Agustí también hay algunas lagunas que rellenar e incluso algunos errores que enmendar…

Pero la semilla que este combatiente social nos legó, por cierto que es ella viable, y por cierto que ofrece oportunidades muy pero muy interesantes que no deberemos desperdiciar… Todo es cuestión de proporcionar a esta semilla, convenientes y adecuados nutrientes así como una regulada cuota diaria de sabia refrescante, para que ella pueda germinar en forma adecuada y para beneficio de la humanidad toda…

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